Con el paso de los dos años anteriores y de las grandes impresiones recibidas, sólo había un camino, intentar cubrir aquellos puntos que aun no se habían podido alcanzar.

Vivir llevo la procesión inclusiva más allá de lo conseguido con Sentir. La trasmisión de la procesión se alargó frente a la trasmisión habitual en la televisión local. Durante semanas se acercó a diferentes residencias de la ciudad el proyecto y la hermandad. Y sobre todo un gran se habilitó una zona donde las personas mayores podía seguir la procesión